sab 24a. Ordinario año Par (Id=629)

Antífona de Entrada

Llegue hasta ti mi súplica; inclina tu oído a mi clamor, Señor.

[Misa]

Oración Colecta

Oremos:
Dios omnipotente y misericordioso, aparta de nosotros todos los males, para que, bien dispuesto nuestro cuerpo y nuestro espíritu, podamos libremente cumplir tu voluntad.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

Se entierra un cuerpo corruptible y resucita incorruptible

Lectura de la primera carta del apóstol según Pablo a los Corintios
15, 35-37.42-49

Hermanos: Alguno preguntará: ¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Qué clase de cuerpo traerán? Necio, lo que tú siembras no tendrá vida si antes no muere. Lo que se siembra no es la planta que va a brotar, sino un simple grano de trigo, por ejemplo, o de otra planta.
Lo mismo sucederá también con la resurrección de los muertos: se siembra algo corruptible, resucita incorruptible; se siembra algo miserable, resucita glorioso; se siembra débil, resucita vigoroso; se siembra un cuerpo animal, resucita un cuerpo espiritual. Pues si existe un cuerpo animal, hay también un cuerpo espiritual.
En efecto, como dice la Escritura: El primer hombre, Adán fue creado como un ser con vida. El último Adán, en espíritu que da vida. Sin embargo, no apareció primero lo espiritual sino lo animal, y después lo espiritual.
El primer hombre, hecho de tierra, era terreno; el segundo viene del cielo. Igual que el terreno son los hombres terrenos; igual que el celestial son los hombres celestiales. Y del mismo modo que somos semejantes al hombre terreno, seremos también semejantes al hombre celestial.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 55, 10.11-12.13.14

Caminaré en la presencia del Señor.

Yo sé bien que el Señor está conmigo; por eso en Dios, cuya promesa alabo, sin temor me confío. ¿Qué hombre ha de poder causarme daño?
Caminaré en la presencia del Señor.

Te debo, Señor, las promesas que te hice; te las cumpliré con acción de gracias, porque libraste mi vida de la muerte, mis pies de la caída; para que camine en la presencia de Dios, mientras tengo la luz de la vida.
Caminaré en la presencia del Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Dichosos los que cumplen la palabra del Señor con un corazón bueno y sincero, y perseveran hasta dar fruto.
Aleluya.

Evangelio

Lo que cayó en tierra buena representa a los que escuchan la palabra, la conservan en un corazón bueno y bien dispuesto y dan fruto por su constancia

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
8, 4-15

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo mucha gente se había reunido alrededor de Jesús y, al ir pasando por los pueblos, otros más se unían. Entonces les dijo esta parábola:
"Salió el sembrador a sembrar su semilla. Mientras iba sembrando, unos granos cayeron al borde camino: los pisaron y los pájaros se los comieron. Otros cayeron en terreno pedregoso, y, al brotar, se secaron por falta de humedad. Otros cayeron entre espinos, y al crecer éstos, los ahogaron. Los demás cayeron en tierra buena, crecieron y produjeron fruto al ciento por uno".
Dicho esto, exclamó:
"El que tenga oídos para oír, que oiga".
Entonces le preguntaron los discípulos:
"¿Qué significa esa parábola?"
El les respondió:
"A ustedes se les ha concedido conocer los secretos del Reino de Dios; a los demás, sólo en parábolas, para que viendo no vean y oyendo no entiendan.
La parábola significa lo siguiente: La semilla es la Palabra de Dios. Lo que cayó al borde del camino son los que escuchan la Palabra, pero luego viene el diablo y se la lleva de sus corazones, para que no crean y se salven. Lo que cayó en terreno pedregoso son los que, al escuchar la Palabra, la reciben con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba fallan. Lo que que cayó entre espinos son los que escuchan la Palabra, pero con los afanes, riquezas y placeres de la vida se van ahogando y no dan fruto. Lo que cayó en tierra buena son los que escuchan la Palabra, la conservan en un corazón bueno y bien dispuesto, y dan fruto por su constancia".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

El amor y la gracia de tu Hijo, hecho hombre por nosotros, sea nuestro socorro, Señor; y el que al nacer de la Virgen no menoscabó la integridad de su Madre, sino que la santificó, nos libre del peso de nuestros pecados y vuelva así aceptable nuestra ofrenda delante de tus ojos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

María, signo de consuelo y de esperanza

En verdad es justo darte gracias, es bueno cantar tu gloria, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno.
Te alabamos y te bendecimos, por Jesucristo, tu Hijo, en esta fiesta de la bienaventurada Virgen María.
Ella, como humilde sierva, escuchó tu palabra y la conservó en su corazón; admirablemente unida al misterio de la redención, perseveró con los apóstoles en la plegaria, mientras esperaban al Espíritu Santo, y ahora brilla en nuestro camino como signo de consuelo y de firme esperanza.
Por este don de tu benevolencia, unidos a los ángeles y a los santos, te entonamos nuestro canto y proclamamos tu alabanza:
[Misa]

Antífona de la Comunión

Dichoso el vientre de María, la Virgen, que llevó al Hijo del Eterno Padre.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Al recibir estos sacramentos, Señor, imploramos de tu misericordia que cuantos nos gozamos en la memoria de María, siempre Virgen, nos entreguemos como ella al servicio de tu plan de salvación sobre los seres humanos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

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